La envidia de vivir, tal y como mi faz se cansa de mostrar... Recito sin palabras los versos que me evaden de mis deseos de ser miles de existencias a la vez. Y por ello, te regodeo y persigo, acortando mi cerco en torno a tus brazos, que nadie lo cruce si no quiere ser ensartado.Pero ese cerco nos ahoga en nube de humo sanguinoliento que provocan mis pupilas mojadas. No soporto ver más allá de mi ensoñación y eso a veces me parte en dos. No soporto perder un ápice de mi cordura tras ese descubrimiento, y tener que sucumbir a tus palabras duras y pesadas.
En un principio pensé que estaba en lo cierto, ahora todo pierde fuerza tras mostrar tu opinión y réplica hacia tu persona. No pidas que pida mejora, esta envidia corroida entre mis nervios a flor de piel no desisten, no crecen ni deben hacerlo. Sucumbir a ellos es lo que necesito evadir.
No soy la única aunque el primer puesto pise sin reconocerlo, pero no me desengancho de esa frustación paranormal que provoca mi mente al más puro estilo monogámico.
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